5/6/15

EXPLOTACION DE CALIZAS DE CHIGUARA: UN DESASTRE GEO-ECOLOGICO O DESARROLLO ENDOGENO?

EXPLOTACION DE CALIZAS DE CHIGUARA: UN DESASTRE GEO-ECOLOGICO O DESARROLLO ENDOGENO? 

Informe elaborado por Fundachiguara (comunidad de Chiguara, estado Mèrida - Venezuela) y La Universidad de Los Andes - Mèrida. Venezuela



Por distintos medios de comunicación locales y regionales, tanto escritos como radiales, nos hemos enterado del proyecto que propician los gobiernos nacional y estadal para construir una fábrica de cemento en la parroquia Chiguará, rompiendo su tradición agropecuaria, turística y ecológica y en consecuencia, sometiéndola a un evidente desequilibrio ambiental, geológico y alteraciones a la salud humana, animal y vegetal. Este pueblo lo que defiende es su vocación ya señalada y no, una circunstancial oposición al gobierno alguno porque no nos animan tendencias políticas de ningún tipo. En tal sentido, de lo que se trata es que el pueblo de Chiguará, basado en los principios de participación y protagonismo, consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, quiere hacer valer su destino y vocación ya destacados y francamente amenazados por esta explotación minera, En este sentido es oportuno destacar que la Universidad de Los Andes, y otras instituciones universitarias, han realizados Estudios Impacto Ambiental para el caso de las Minas de Bailadores. En dichos trabajos se han resaltado las profundas distorsiones que pueden ser generadas con el intento de implantar un modelo de explotación minera en un pueblo tradicionalmente agrícola, tal como se apreció en los informes técnicos en el caso de las Minas de Bailadores. 

La oferta de 300 empleos que siempre aparece como un atractivo en estos casos, podría ocasionar también inconvenientes insalvables a largo plazo, ya que es conocido que no todos serán trabajadores directos de la mina, y que se generarán posiblemente otros empleos indirectos, de baja calidad como todos, dependientes de los servicios para esa población trabajadora minera, directa o indirecta. Estos segundos empleos generados por los servicios que se necesitarán, nacerán por iniciativa propia y con aparición que no será fácil de precisar, pero que en todo caso dependerán de las fluctuaciones de la actividad minera, conformando allí una estructura económica urbana sustentada sobre factores estructurales exógenos, lamentablemente entre ellos, el consumo de alcohol, de drogas y la prostitución. 

La estructura económica primaria basada en la actividad agropecuaria, que es de empleo intensivo y que ya cuenta con pequeños centros de servicios para esta población, se transformará en una estructura económica terciaria con una población urbana incrustada en los campos de Chiguará que al término de la explotación minera hará que la dinámica de esta economía al desaparecer, dejará un problema socio económico impredecible. En resumen, la necesaria estructuración de servicios terciarios por la explotación minera, llevará a su vez a la estructuración de un desarrollo urbano en las zonas agropecuarias de Chiguará con los defectos típicos ya conocidos en las ciudades, además de que cambiará la estructura del empleo y los ingresos con las consecuencias que esto acarreará. Esto también implicará compartir con la minería, terrenos de centenario uso agropecuario, de escaso territorio y con una vocación para este segundo uso. 

La minería generará un fraccionamiento territorial que se traducirá en factores que modificarán la renta de la tierra con competencia entre renta urbana y rural, obviamente en detrimento de esta última. De otro lado, no se descarta la necesidad de dotar de más vialidad, infraestructura y servicios básicos de agua y electricidad por ejemplo, muy escasas por cierto, para poder funcionar la minería, lo que significaría hacer inversiones por parte del Estado, posiblemente desviándolos de zonas más urgidas de estas necesidades. Por tales motivos, la explotación minera inducirá procesos irreversibles e inconvenientes sobre las características económicas, sociales y culturales particulares de los chiguareros, lo que queremos defender y mantener sin la más mínima duda. No quisiéramos dejar de mencionar la necesidad en el país y en el estado de la producción agropecuaria que forma parte importante de la seguridad alimentaria propiciada por este gobierno y en un momento en que el desabastecimiento es agudo. 


Un régimen que se ha declarado profundamente humanista debe hacer declaraciones y prácticas en ese sentido y fin. Un previo Chiguará se ha conceptualizado como “pueblo de agua”. Está en una serranía con vertientes geográficas y orográficas distintas. Una mira hacia el río Chama, con suelos localizados en valores altos de pendiente, de un clima típicamente semiárido y susceptible a lluvias torrenciales y con muy graves amenazas de erosión por escurrimiento superficial, de poca producción agrícola, en el pasado fique y tabaco, y pecuaria de caprinos pero donde se asentó su capital, y ahora su modernidad hospitalaria, una de las ramas de la economía actual. La otra vertiente corresponde a la zona nublada orientada al Lago de Maracaibo, con lluvia copiosa pero con ciclos distintos a los del sur del Lago, lo que significa que las lluvias de allí no llegarán a Chiguará, necesariamente si aquí se producen daños a las fuentes. En cualquier caso, las dos vertientes alimentan la orografía del Lago de Maracaibo también en serio peligro. Esta segunda es la zona de mayor producción agropecuaria y frondosa sobre una ladera de gran inestabilidad geológica y que ha sido cortada por una carretera para vehículos de pequeño peso que partiendo de Boca de Monte va a San Juan Grande y la Roncona pasando por San Pedro y Quizná y que se conectó a San Antonio, por San Juanito, La Colorada y El Filo para cerrar un círculo que comunica todos las aldeas. Según opiniones técnicas preliminares, los afloramientos de caliza (formaciones Capacho y La Luna), que correspondería a la mayor extracción de material geológico y de impacto directo, es una especie de muro natural que contiene el deslizamiento de una zona que abarca no sólo a La Roncona y sus comunidades lindantes sino que se proyecta hacia el lugar donde está asentado el pueblo de Chiguará, lo que a las claras evidencia un daño irreversible de incalculables dimensiones para toda la parroquia, es decir para todas sus aldeas: El Cacique, El Hato, Monte Frío, El Verde, Viterbo, San Juanito, La Colorada, Los Quinos, El Filo, Palazón, Bella Vista, Catalina, La Roncona, Casanare, Santa Filomena, El Cambur, El Guamo, San José, El Rincón, Buruquel, La Majumba y Buena Vista. Desde el punto de vista edáfico, hídrico y geológico, el daño afectaría a todo el territorio y a toda la población, asunto que actualmente está siendo evaluado a través de estudios técnico geológicos que llevan a cabo la Universidad de Los Andes. 

Un antecedente. 

 Desde 1657, fecha de la fundación de Chiguará se ha tenido conocimiento y registro que los campos de esta parroquia han tenido gran y variada riqueza con árboles maderables, aves y animales de caza casi extinguidos por obra humana, plantas medicinales, minas de carbón, oro, aceite y yeso, entendidas estas en la Colonia posiblemente como lo que ahora se conoce como minas de carbonato de calcio y de fosfatos. Asociado con esto, hay la leyenda de un “volcán” en el cercano sector de El Guamo del que emanaba humo y fuego, que corresponde a movimientos de masa, controlados por la disposición de las capas, muy activos, del tipo deslizamiento rotacionales, han venido, históricamente, afectando al pueblo de Chiguará. Así lo testimonian numerosos estudios realizados por experto, y que constituyen un problema, que sin duda será agravado con el incremento del transito pesado proveniente de la mina. Los desplazamientos del terreno, conocidos desde épocas pre coloniales por tradición oral y confirmado por escritos de la época colonial, se relacionan con una compleja relación entre la disposición de los conjuntos rocosos, la estructura geológica y con los frecuentes movimientos sísmicos que recurrentemente ocurren en la región. Esta actividad sísmica se relaciona con la presencia de una curvatura de alivio en la falla de Boconó. Los incendios en el pasado, así como prolongados veranos, las copiosas lluvias y los terremotos, especialmente el de 1894, han demostrado periódica y reiteradamente la fragilidad de la geografía y geología de esta parroquia, por lo que los chiguareros por generaciones no han olvidado estos ingratos recuerdos y han sido cuidadosos de no aumentar la vulnerabilidad física por intervenciones que vayan más allá de lo prudente y estrictamente necesario para su propia supervivencia y mínima comodidad. 

El asunto 

Los pobladores de Chiguará no desconocen los problemas derivados de la escasa producción actual de cemento que pueda estar dificultando la industria de la construcción, viviendas e infraestructura en el país. Pero a este problema transitorio no se puede dar una solución de consecuencias nefastas y permanentes, y en la cual, política y éticamente, se pone en peligro y se rompe la tradición centenaria de un modelo de vida familiar, social y económico propio, basado en la actividad agropecuaria tradicional y más recientemente la turística. Cabe aquí sugerir ampliar la exploración geológico minera a otros sitios de la región con aceptables reservas y calidad de las calizas, la materia prima del cemento, con impactos "manejables" y técnicas modernas de recuperación del paisaje. 

Los problemas geológicos-geomorfológicos derivados de la explotación minera 

Las inspecciones técnicas que hemos realizados a los sectores antes mencionados, permiten señalar que las distintas aldeas de la parroquia Chiguará, se emplazan en un área tectónicamente activa formada por el corredor de zona de fallas de Boconó, sobre afloramientos de roca caliza pertenecientes a las formaciones Capacho y La Luna, las cuales poseen espesores importantes para ser considerados como un prospecto mineralógico, pero cuya calidad y cantidad del material de mena no está bien definida y cubicada. 

Considerando la localidad de la Roncona – Quizná, como posible sitio de extracción del material de caliza, se puede constatar que los afloramientos objeto de la explotación minera propuesta, se localizan en un área con alta fragilidad geo-ecológica, debido que constituyen las nacientes de agua de la microcuenca de la Roncona – Las Coloradas, y la cobertura vegetal original es garantía de la estabilidad climática y geológica de estos sectores. Y por otra parte, la intervención incide directamente en la merma de los recursos hídricos, necesario para el desarrollo de las actividades humanas y agrícolas y pecuarias, debido a la afectación negativa sobre los sistemas de humedales actuales. Por otra parte, la extracción de este recurso mineral requiere de técnicas geo-mineras a cielo abierto, es decir de la exposición y remoción de todo el material vegetal y de suelos que yacen sobre la roca de interés (caliza), por tal motivo, la exposición de este relieve montañoso con pendientes superiores a un 40% a fenómenos de climáticos, produce una elevada meteorización de la roca expuesta, la cual constituye un detonante de movimientos de masa con magnitudes significativas, debido a las vibraciones producidas por los explosivos del material, los cortes en taludes y el transporte de carga podrían generar remoción de los materiales lutìticos – arcilloso, que se encuentran actualmente afectados por reptación progresiva, así como la reactivación de deslizamientos rotacionales en el área de influencia del proyecto. 


Otro hecho, no menos importante, está relacionado con las emisiones atmosféricas de polvo o partículas de arcillas emitidas en el proceso de extracción de la cantera durante el procesamiento y movilización de la materia rocosa comprometiendo la calidad del aire, cuya expansión dependerá de las direcciones y velocidades de los vientos y de la tecnología empleada. Considerando lo anteriormente mencionado, será obvio esperar que al pasar, si es que pudieran hacerlo, por una carretera angosta, pendiente, de curvas cerradas e inestables, gandolas de gran longitud y tonelaje que ocasionarán destrozos de la calzadas viales y sus taludes de corte, lo que llegará a representar un problema permanente, que dificultará el tránsito, y como las alternativas de solución no serán prontas y eficientes, la dificultad se extenderá para el traslado de personas y de carga desde y hacia las fincas de gran producción, que son la primera vocación y fuente económica de este pueblo, aparte del riesgo para el desplazamiento de niños y jóvenes a las instituciones escolares y de enfermos a los centros de salud. 

El ambiente y la salud de personas, animales y plantas 

No dejamos de mencionar, que además de los efectos sobre las vías terrestres de comunicación ya precarias, el ambiente, la vida humana y animal se trastocarán de manera muy grave; porque al tener una explotación a cielo abierto, por más que se tomen precauciones y filtros, las emisiones de polvo y gases provocarán, llevados por el viento, espacios muertos tanto vecinos como lejanos, con afectación grave de la producción agropecuaria tal como se puede apreciar en pueblos que han sido mineros metálicos o no metálicos en Táchira, Trujillo, Zulia, Falcón, Anzoátegui, entre otros, donde luego de finalizada la explotación, además de ambientes destruidos fatalmente, quedan pueblos sensiblemente deprimidos y problemas sociales. También y de manera particular, actúan peligrosamente sobre la salud de las personas, en especial de niños. Estos polvos y gases producen asbestosis y con ello, enfermedades pulmonares obstructivas crónicas de gran incapacidad para el trabajo, estudio o cualquier otra actividad humana. Los metales pesados, en especial el mineral de azufre (pirita – calcopirita), y los residuos de alúminas empleadas en el procesamiento de estas minas, se encargarán de envenenar las aguas de consumo humano, animal y de riego para que en su conjunto generen, de un lado enfermedades neurológicas incapacitantes y del otros, trastornos genéticos en personas, animales y plantas, y que en total, crearán un círculo pernicioso, físico y humano, que no sólo afectarán los alrededores de la mina “de caliza de primera calidad” tal como la denominan para justificar su explotación, sino todo el trayecto hacia el pueblo, al pueblo mismo y la bajada hasta El Anís. No se deben descartar los problemas de las enfermedades sociales derivadas de vida precaria que se genera en torno a estas minas, en general por personas venidas de otros sitios para vender servicios de toda naturaleza. Este sería el tipo de empleo que crearía una actividad industrial de gran mecanización. 

El agua 

La provisión de agua para el consumo humano y animal en San Antonio y el centro del poblado capital, se ha hecho tradicionalmente de fuentes naturales, principalmente de la Toma- Agua Montaña con torrentes que atravesando San Antonio y el centro poblado, terminaban en La Playita y El Tejar, complementadas con las que estaban en Guatiré, Cola e´Peje, La Mina y La Aguada, fuentes que han ido desapareciendo por deforestaciones al cambiar el rubro café a ganadería, por el aumento de población y por la instalación de sucesivos acueductos, siempre con provisión insuficiente. En la zona rural hay fuentes que generan corrientes de agua para alimentar acueductos rurales y torrentes para consumo animal, que forman parte de una hoya hidrográfica que llega al río Chama, pasando por los desfiladeros donde hay minas de fosfatos y carbonatos que la prudencia hasta ahora vista y puesta en práctica, ha evitado posibles catástrofes físicas y humanas. Hay escasez de agua por la deforestación y posiblemente por su hundimiento, debido a cárcavas que se forman en terrenos calizos y carbonatados, evento que aumentará la profundización del agua si se cortan los declives y superficies por donde transcurren las corrientes de acuíferos. Estas ya escasas fuentes de agua superficiales no serán suficientes para el enfriamiento de los procesos electromecánicos que se utilizan, aparte de que esa agua no se puede reutilizar por el alto contenido de metales pesados. 

La hospitalidad 

Es una de las manifestaciones de la modernidad en Chiguará. La restauración del casco central, el Parque de Exposiciones, el Parque Temático Montaña de los Sueños y los sitios recreacionales La Morita, El Filo, Finca San Isidro y La Pradera son complementados por las posadas Agua de Montaña, Cantarrana, El Asomadero, El Tejar, La Concha, Lolito, Casas Rurales, Villa Verónica que suplieron a las viejas pensiones de Virginia Guillén de Molina y Elina de Uzcátegui, todas obras nacidas por el esfuerzo y la esperanza que se verían trastornadas sin razón. A esto se agregan bellezas y atractivos naturales como el Parque Xerófito, la Quebrada Platanillo, el Pozo Morón y aguas termales que se trastocarán en el destino minero en este pueblo. Este ambiente ecológico natural se ha reforzado desde hace años con el Parque Botánico Luis Ruiz Terán y un orquideario, únicos en el interior del estado, la reforestación de la vía El Anís- Chiguará y el rescate de las nacientes de agua, a través del Proyecto “Chiguará. Modelo de un Pueblo Ecológico, Limpio y Hermoso” con participación de la comunidad, sin ayuda oficial, esperanza y realidad que desaparecerá obviamente con una mina de caliza y fosfatos explotada a cielo abierto, el tránsito de gandolas de gran tamaño por vías estrechas, inestables, con muchas curvas, con la emisión de ruido, tentativos accidentes, nubes de polvo y gases y con agua contaminada por metales si es que sobreviven sus fuentes y corrientes. Esto no sería un atractivo para habitantes y visitantes, y daría al traste con la producción agropecuaria, la hospitalidad y la vocación ecológica del pueblo que entrará en cuidados intensivos, previamente a su conversión en una Chiguará muerta. 

Conclusión 

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela garantiza la participación y el protagonismo del pueblo en la determinación de su destino. Por tanto, Chiguará pueblo casi Cuatricentenario, decidió adoptar en su larga historia, la vocación agropecuaria, turística y ecológica que defenderá frente a la intervención de factores y personajes extraños que tratan de modificar peligrosamente la vida de esta población, por razones circunstanciales y pasajeras que dejarán un daño irreparable y que no estamos dispuestos a permitir, sobre todo porque además hay otras alternativas viables para resolver el problema de la producción de cemento. 

Con el espíritu de mejorar la calidad de vida de los pobladores de Chiguará y arraigar sus generaciones futuras a esa tierra de esperanza, se recomienda hacer los trabajos técnicos y científicos necesarios para mejorar las condiciones de los accesos viales interurbanos y rurales, rescatar las nacientes de las quebradas, ríos y humedales, que conforman las cuencas hidrográficas que alimentan de agua a las poblaciones que habitan la parroquia de Chiguará y diseñar un sistema de transferencia de conocimientos y tecnología de las escuelas y liceos, centrados en los valores y principios geo-ecológicos de esta localidades.

No hay comentarios:

Publicar un comentario